El sector del turismo rural sigue consolidándose como un motor económico esencial para los destinos de interior en España. Según el Informe de Tendencias en el Turismo Rural 2025, elaborado por el Observatorio de Turismo Rural en colaboración con EscapadaRural, CETT-UB y Netquest, la penetración del turismo rural en el mercado se mantiene estable en un 45,6%, mientras que el gasto por persona y día ha aumentado un 7,6%, alcanzando los 91 euros.
Este cambio de tendencia, junto con las preferencias de los viajeros y los datos de ocupación, permite identificar tres factores clave para 2025: diversidad geográfica, autenticidad y desestacionalización.
Diversidad geográfica: nuevos destinos por descubrir
El deseo de explorar nuevos lugares es el principal motor de elección para los viajeros rurales. En 2024, dos de cada tres escapadas rurales se realizaron a destinos que los usuarios visitaban por primera vez.
Sin embargo, existen grandes diferencias geográficas en la ocupación de alojamientos rurales. Mientras provincias como Barcelona alcanzan una media del 58% en fines de semana, regiones como La Rioja se sitúan en un 24%. Esto evidencia el potencial de crecimiento en destinos menos conocidos, que podrían posicionarse mejor a través de campañas de promoción y comunicación.
Autenticidad: el valor diferencial del turismo rural
El turismo rural se caracteriza por su autenticidad. Los viajeros buscan experiencias genuinas que incluyen contacto directo con las comunidades locales, alojamientos que respeten la arquitectura típica y actividades tradicionales.
La hospitalidad de los propietarios destaca como uno de los elementos más valorados por los viajeros, reafirmando la importancia de mantener un trato cercano y personalizado. Este enfoque ayuda a preservar la esencia del turismo rural, diferenciándolo de otros tipos de turismo.
Desestacionalización: un reto estratégico
Aunque el turismo rural puede disfrutarse todo el año, los picos de ocupación están concentrados en fechas clave como Semana Santa, verano o los puentes. Esto deja amplios periodos del año con menor actividad turística.
El 78% de los propietarios cree que la clave para el crecimiento del sector radica en atraer viajeros durante todo el año. Proponen iniciativas como la creación de calendarios de eventos que incluyan actividades culturales, gastronómicas y naturales, promoviendo el concepto de “experiencia rural” más allá del alojamiento.
El turismo rural como motor económico
Los datos reflejan el impacto económico positivo del turismo rural en los destinos de interior. En 2024, el gasto medio en destino ascendió a 59 euros por persona y día, distribuyéndose en restauración (58%), productos locales (23%) y actividades de ocio (18%). Además, el 94% de los propietarios considera que este tipo de turismo contribuye significativamente a la economía local, fomentando el empleo y ayudando a frenar la despoblación.
Un sector con margen de crecimiento
El mercado del turismo rural sigue lejos de la saturación. En 2024, la ocupación media durante los fines de semana fue del 37%, lo que sugiere un amplio margen para incrementar la demanda. Los propietarios identifican como prioridades la promoción turística y la mejora de la oferta de actividades para atraer a nuevos viajeros.